miércoles, 31 de agosto de 2011





Hace algún tiempo conociste a un chico, se llamaba Adolfo, le apodaban el mala suerte, él era una persona muy optimista, a pesar de que siempre le ocurrían accidentes o se metiera en problemas, siempre estaba contento y con gran ánimo, un día se le ocurrió ir de excursión a las montañas, él nunca había visto una montaña de cerca, es más, ni siquiera imaginaba como es el aire en ese tipo de lugares.


Cuando Adolfo te comento lo que iba a hacer se sorprendido exclamaste: - ¡pero cómo crees!, ¡como se te ocurre! Con esa suerte que tienes ¿crees regresar vivo de tu viaje?


A lo que él te respondió, -si me dejo llevar por los pequeños inconvenientes que me ha tocado vivir, nunca conoceré el mundo, ni de lo que soy capaz!-Así que se fue decidido a realizar su viaje, ¡a conocer el mundo!


Dos días después salió de viaje, como se molesto por el comentario que le habías hecho ni siquiera se despidió de ti



Pasó un mes y no sabías nada de él, le preguntaste a su mamá y lo único que te decía es que esperaba que estuviera bien, que confiaran en que él volvería.



Una noche sonó el teléfono de tu casa, era la mamá de Adolfo, estaba llorando, la asustó, -¿qué le pasa?- le preguntaste y saliste corriendo a su casa, todavía media dormida, llegaste y viste a una patrulla estaba que estaba en la puerta de la casa de Adolfo, - ¿Qué pasa, qué pasa?- preguntaste. Venían a buscar a la mamá de Adolfo de un hospital, -¡Mi hijo, mi hijo!-gritaba desesperada, los policías le estaban informando que encontraron a un muchacho en un barranco, estaba vivo, pero grave, tuvo varias lesiones, ella estaba muy mal escuchando a los policías, pareciera que se desconecto de este mundo le decían que la tenían que llevar al hospital para que reconociera al muchacho, -yo la acompaño- le dijiste a la señora y se fueron al hospital con los policías.



Ya estando en el hospital, la señora entro al cuarto, en efecto era su hijo comenzó a llorar y se desmayo. Después de que todo pasó, entraste y si, era el mala suerte, estaba muy herido pero ella no sabía cómo tenía todos los huesos completos.


Llegó el doctor y les informó que estaba delicado, tardaría un tiempo en recuperarse, pero iba a estar bien, eso las dejó un algo tranquilas.
Pasaron tres meses, Adolfo iba mejorando un día fue a visitarlo, comenzaros a bromear, él empezaba a desobedecerle al médico, se levantaba de la cama, tu lo ayudaba a dar sus primeros pasos. En una de sus visitas le preguntaste ¿pero que te pasó? a lo que él respondió: -iba yo con mis compañeros subiendo la montaña, comenzó a llover, yo no estaba bien amarrado de repente cayó un rayo yo sentí que todo mi cuerpo me picaba, entonces me solté y caí, pero cuando iba cayendo sentí como si volara.
-¡estás loco!- le dijiste.


-si no fuera por esa caída ya estuviera planeando mi otro viaje, lo único que sé, es que algún día volveré a ese lugar y lograré subir esa montaña-
-creo que pasará algún tiempo para algún tiempo para que puedas hacer un viaje de ese tipo- respondiste.
Adolfo estaba bien, después de su accidente era conocido como el pájaro,
una mañana llegaste a su casa, él iba de salida con una mochila iba decidido a lograr su objetivo: ¡escalar esa montaña!

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