Hace algún tiempo Noemi conoció a un chico, se llamaba Adolfo, le apodaban el mala suerte, él era una persona muy optimista, a pesar de que siempre le ocurrían accidentes o se metiera en problemas, siempre estaba contento y con gran ánimo, un día se le ocurrió ir de excursión a las montañas, él nunca había visto una montaña de cerca, es más, ni siquiera imaginaba como es el aire en ese tipo de lugares.
Cuando Adolfo le comento lo que iba a hacer se sorprendió y exclamo: - ¡pero cómo crees!, ¡como se te ocurre! Con esa suerte que tienes ¿crees regresar vivo de tu viaje?
A lo que él me respondió, -si me dejo llevar por los pequeños inconvenientes que me ha tocado vivir, nunca conoceré el tamaño del mundo, ni de lo que soy capaz!-Así que se fue decidido a realizar su viaje, ¡a conocer el mundo!
Dos días después salió de viaje, como se molesto por el comentario que le hizo, no se despidió de ella.
Pasó un mes y ella no sabía nada de él, le preguntó a su mamá y lo único que me decía es que esperaba que estuviera bien, que confiaran en que él volvería.
Una noche sonó el teléfono, era la mamá de Adolfo, estaba llorando, la asustó, -¿qué le pasa?- le pregunto Noemi , salió corriendo a su casa, todavía media dormida, llegó y una patrulla estaba en la puerta de la casa de Adolfo, - ¿Qué pasa, qué pasa?- pregunto Noemi. Venían a buscar a la mamá de Adolfo de un hospital, -¡Mi hijo, mi hijo!-gritaba desesperada, los policías le estaban informando que encontraron a un muchacho en un barranco, estaba vivo, pero grave, tuvo varias lesiones, ella estaba muy mal escuchando a los policías, pareciera que se desconecto de este mundo le decían que la tenían que llevar al hospital para que reconociera al muchacho, -yo la acompaño- le dijo y se fueron al hospital con los policías.
Ya estando en el hospital, la señora entro al cuarto, en efecto era su hijo comenzó a llorar y se desmayo. Después de que todo pasó, entro ella, si, era el mala suerte, estaba muy herido pero ella no sabia como tenía todos los huesos completos.
Llegó el doctor y les informó que estaba delicado, tardaría un tiempo en recuperarse, pero iba a estar bien, eso las dejó un algo tranquilas.
Pasaron tres meses, Adolfo iba mejorando un día fue a visitarlo, comenzaros a bromear,él empezaba a desobedecerle al médico , se levantaba de la cama, ella lo ayudaba a dar sus primeros pasos. En una de sus visitas le preguntó ¿pero que te pasó? a lo que él respondió: -iba yo con mis compañeros subiendo la montaña, comenzó a llover, yo no estaba bien amarrado de repente cayó un rayo yo sentí que todo mi cuerpo me picaba, entonces me solté y caí, pero cuando iba cayendo sentí como si volara.
-¡estas loco!- le dijo.
-si no fuera por esa caída ya estuviera planeando mi otro viaje, lo único que sé, es que algún día volveré a ese lugar y lograré subir esa montaña-
-creo que pasará algún tiempo para algún tiempo para que puedas hacer un viaje de ese tipo-
Paso un año. Adolfo estaba bien, después de su accidente era conocido como el pájaro,
en la mañana ella fui a su casa,él iba de salida con una mochila iba decidido a lograr su objetivo: escalar esa montaña!
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