¡Un joven con energía!
Hace algún tiempo conocí a un chico, se llamaba Adolfo, le apodaban el mala suerte, él era una persona muy optimista, a pesar de que siempre le ocurrían accidentes o se metiera en problemas, siempre estaba contento y con gran ánimo, un día se le ocurrió ir de excursión a las montañas, - yo nunca he visto una montaña de cerca, es más, ni siquiera imagino como es el aire en ese tipo de lugares-.
Cuando me comento lo que iba a hacer le dije: - ¡pero como crees!, ¡como se te ocurre! Con esa suerte que tienes ¿crees regresar vivo de tu viaje?
A lo que él me respondió, -si me dejo llevar por los pequeños inconvenientes que me ha tocado vivir, nunca conoceré el tamaño del mundo, ni de que soy capaz!-Así que se fue decidido a realizar su viaje, ¡a conocer el mundo!
Dos días después salio de viaje, como se molesto por el comentario que le hice, no se despidió de mí.
Pasó un mes u no sabia nada de él, le pregunte a su mamá y lo único que me decía es que esperaba que estuviera bien, que confiáramos en que él volvería.
Una noche sonó el teléfono, era la mama de Adolfo, estaba llorando, me asustó, -¿que le pasa?- le pregunte, estaba fuera de control, me levante y fui corriendo a su casa, todavía media dormida, llegue y una patrulla estaba en la puerta de su casa, ¿que pasa, que pasa? La venían a buscar de un hospital, ¡Mi hijo, mi hijo! gritaba desesperada, los policías le estaban informando que encontraron a un muchacho en un barranco, estaba vivo,pero grave, tuvo varias lesiones, ella estaba muy mal escuchando a los policías, pareciera que se desconecto de este mundo le decían que la tenían que llevar al hospital para que reconociera al muchacho, -yo la acompaño- le dije y me fui al hospital con ellos.
Ya estando ahí entro al cuarto, en efecto era su hijo comenzó a llorar y se desmayo. Después de que todo pasó, entre yo , si, era el mala suerte, estaba muy herido pero yo no se como tenía todos los huesos completos.
Llegó el doctor y nos informó que estaba delicado, tardaría un tiempo en recuperarse, pero se iba a salvar, eso nos dejó un poco tranquilas.
Pasaron dos mese, Adolfo se iba recuperando un día fui a visitarlo, comenzamos a bromear,e´l empezaba a desobedecerle al médico y se levantaba de la cama, yo lo ayudaba a dar sus primeros pasos. En una de mis visitas le pregunté ¿pero que te pasó? a lo que él me respondió: -iba yo con mis compañeros subiendo la montaña, de repente comenzó a llover, yo no estaba bien amarrado de repente cayó un rayo yo sentí que todo mi cuerpo me picaba, entonces me solté y caí, pero cuando iba cayendo sentí como si volara.
-estas loco- le conteste. -ves que antes de irme te dije que quería saber de que tamaño era el mundo, casi logro ver hasta de que tamaño es el cielo en esa caída-
-si no fuera por esa caída ya estuviera planeando mi otro viaje, lo único que sé, es que algún día volveré a ese lugar y lograré subir esa montaña-
-creo que pasará algun tiempo para algún tiempo para que puedas hacer un viaje de ese tipo-
-Lo que ahorita me preocupa es que me duele todo mi cuerpo cuando me rió así es que cuentame muchos chistes y hazme muchas bromas para que me recupere pronto y pueda ir.
Paso un año. Adolfo estaba bien, ahora después de su accidente era conocido como el pájaro,
en la mañana que fui a su casa,él iba de salida con una mochila lo que me dijo es: ¡voy a escalar esa montaña, y nada de volar!
en la mañana que fui a su casa,él iba de salida con una mochila lo que me dijo es: ¡voy a escalar esa montaña, y nada de volar!
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